La calle le da paso al vago que creó
camina, salta los charcos, rehuye los baches...
pues sus pies descalzos no le permiten descanso.
Sonríe feliz creyéndose libre, cual presa al acecho antes de ser atacada vorazmente,
no siente las cadenas de la vida.
Abre tus alas dormidas, esa espalda ya no resiste tu peso insistente de culpa
resígnate, tu boca no refleja la felicidad expresada en tu rostro,
te perdono. La vida misma nos hace ver a ojo de águila quien se merece lo suyo.
De la calle naciste y ahí te quedarás,
no quieres cambiar, ni lo intentas un poco,
con el paso del tiempo ya no resultara, pues las cicatrices
mientras más viejas mas difíciles son de borrar.
Te aconsejo seguir descalzo,
pues los zapatos que jamás has usado te pueden hacer daño.

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