Cuanta sinrazón hay en aquellas manos, las memorias al fin se han perdido en las veredas llenas de pasto, había momentos en que no sabía cual de los dos era el loco, donde las voces se perdían en un mar de risas perseguidas por una brisa entre los pies descalzos, y los cuerpos caían rendidos al césped y observaban un cielo del color que pintaban tus ojos.
En estos momentos dudo si el fin justifica los medios, pero que llegué al fin llegué, maltrecha, como todos los puntos suspensivos de lo que quise decir y jamás pude, como una imagen en las pantallas de una película de ciencia ficción, donde mi cuerpo fue la clave de la desdicha, y mis pies el medio por el que pude escapar y salir viva.

No hay comentarios:
Publicar un comentario