
La lluvia se fue y quedaron solo mis botas. Aburrida multipliqué las veces que me llamaste por los días que nos vimos y los dividí por las veces que me olvidabas y dio negativo.
Me dí cuenta de que la primavera se llevó el frío de invierno y colgó el teléfono hasta el próximo año, lo que es mejor porque la mayoría de las veces el silencio puede decir mucho más que las palabras.
Las botas siguen ahí, esperando coherencia para lo que digo, me están esperando, quieren que las saque a pasear, pero ya no hay lluvia para salir a jugar, ni el teléfono suena, pues el invierno no tiene tono.

No hay comentarios:
Publicar un comentario