
El reflejo del sol llegaba directo a la cara, las voces se confundían entre los gritos de jubilo de los niños, el chapoteo incansable de pies y manos en el agua duró hasta que las familias comenzaron a irse, la felicidad se dibujaba en cada rostro.
Queda solo agradecer a las vacaciones, a estos dias de inmenso descanso y a nuestros padres que hacen esto posible.

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