
Los aplausos van y vienen, dejando en claro que el acto fue totalmente perfecto y sincrónico. Tras el telón la amargura de quién no fue visto en escena, la envidia de no llegar a ser jamás el protagonista formó un personaje cruel y sin conocimiento de causa ni efecto. Destruyó partes importantes del teatro, confundió las palabras en los diálogos y publicó cosas que no deberían conocerse. Intentó un holocausto en pleno siglo XXI, sin pensar en las consecuencias del protagonista, que sin embargo, fuerte como siempre, hizo caso omiso de tal brutalidad y haciendo como si nada, esquivando las cosas sin importancia, siguió su vida, pues eso hacen los grandes, los fuertes.
Era una gran Aguila que jamás se preocuparía por algo tan insignificante como una mosca.
A veces, las circunstancias son demasiado crueles, sin embargo, siempre hay alguien que nos dice lo q no queremos o nos negamos a escuchar.
ResponderEliminarHay momentos en que no sucede lo q queremos o como lo esperamos, pero seguimos ese pensamiento persistiendo para ver si se vuelve realidad, pero... ¿si esa esencia timida no puede salir de sí para hacer y mostrarte quien es por miedo a no volver a ver tu mirada? quizá haya q actuar para no dejar en el olvido a la esencia única importante en nuestra existencia...