La poesía es una ilusión, una mentira, que inventó el poeta. Son simples palabras que adorna en prosa, que al revez escribe, que hipervatón una se inventa, y la vende como un poema, y la gente dice; que hermoso escribe, que palabras que crea, que mundo que sueña, y no saben que solo son los engaños del trovador.
Dar pasos por un puente colgante puede ser incluso más fácil que dar pasos cerca de la sombra de la ambigüedad. No saber entre un ser o no ser, o definirse como sombra o sustancia.
Comprender una ecuación de un genio puede ser más seguro que descifrar que hay detrás del gris de los ojos del caminante.
Escuchar una canción en italiano y entenderla como tuya, puede ser sencillo si se iguala con sentir la vida cerca de su “no estar”.
Creer que lo que escribo tiene coherencia puede ser hasta más creíble que pensar que alguna vez un Viajero existió.

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